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Hace unos años, un director general me aseguró que su empresa era líder del mercado. “Los clientes no se irán a la competencia“, añadió. “Les cuesta demasiado cambiar“. En pocas semanas, el gigante de la fabricación Procter & Gamble decidió no renovar su contrato con la empresa. El director general se escandalizó, pero no debería haberlo hecho.

Mi pasión es ayudar a las organizaciones con problemas.

  • A veces llegan porque han sido mal gestionadas.
  • A veces no se han mantenido al frente de las tecnologías cambiantes.
  • En unos pocos casos, los miembros del equipo directivo fueron simplemente negligentes.

Pero, según mi experiencia, estos problemas organizativos comparten una causa fundamental: La falta de pensamiento crítico.

Demasiados líderes empresariales simplemente no razonan las cuestiones urgentes, ni se toman el tiempo necesario para evaluar un tema desde todos los puntos de vista. Los líderes suelen sacar la primera conclusión, independientemente de las pruebas. Y lo que es peor, los directivos se limitan a elegir las pruebas que apoyan sus creencias previas. La falta de metacognición -o de pensamiento sobre el pensamiento- es también un factor importante, que hace que la gente se confíe demasiado.

 

La buena noticia es que el pensamiento crítico es una habilidad que se aprende.

Para ayudar a las personas a mejorarla, se ha creado la fundación sin ánimo de lucro Reboot Foundation y se ha concluído sobre tres cosas sencillas que puedes hacer para mejorar tu capacidad de pensamiento crítico:

  • Cuestionar los supuestos
  • Razonar con lógica
  • Diversificar el pensamiento

Ahora bien, puede que pienses: “Eso ya lo hago”. Y probablemente lo haces, pero no tan deliberadamente y a fondo como podrías. Cultivar estos tres hábitos mentales clave te ayudará a mejorar en una habilidad cada vez más deseada en el mercado laboral.

 

Cuestionar los supuestos.

Cuando se trabaja para dar un giro a una organización, se debe empezar por cuestionar los supuestos de la empresa. Una vez visité docenas de tiendas de una cadena minorista, haciéndome pasar por un comprador.

Pronto descubrí que la empresa había supuesto que sus clientes tenían una renta disponible mucho mayor de la que realmente tenían. Esta creencia errónea hizo que la empresa pusiera un precio excesivo a su ropa. Habrían ganado millones más cada año si hubieran vendido camisas y pantalones de menor precio.

Por supuesto, es difícil cuestionar todo. Imagina que pasas el día preguntándote:

  • ¿Es el cielo realmente azul?
  • ¿Y si la persona que está a mi lado no es mi colega sino su hermana gemela?
  • ¿Cómo sé realmente que la economía no va a implosionar mañana?

 

El primer paso para cuestionar los supuestos es

Saber cuándo hay que hacerlo. Resulta que un enfoque de cuestionamiento es especialmente útil cuando hay mucho en juego.

Así que si te encuentras en una discusión sobre la estrategia de la empresa a largo plazo en la que se basarán años de esfuerzo y gastos, asegúrate de hacer preguntas básicas sobre sus creencias:

  • ¿Cómo sabe que el negocio aumentará?
  • ¿Qué dice la investigación sobre sus expectativas acerca del futuro del mercado?
  • ¿Se ha tomado el tiempo de ponerse en el lugar figurado de sus clientes como “comprador secreto”?

 

Otra forma de cuestionar tus suposiciones es considerar alternativas.

Puedes preguntarte:

  • ¿Y si nuestros clientes cambian?
  • ¿Y si nuestros proveedores dejaran de operar?

Este tipo de preguntas te ayudarán a obtener nuevas e importantes perspectivas que te ayudarán a perfeccionar tu pensamiento.

 

Razonar con lógica

En una oportunidad, asumí la tarea de dar un giro a la división de una gran empresa de lencería. El crecimiento de una de sus principales líneas de productos había disminuido durante años. Nadie sabía por qué.

Resultó que la empresa había cometido el error de razonamiento de la sobregeneralización, sacando una conclusión generalizada basada en pruebas limitadas o insuficientes. En concreto, la empresa creía que todas sus clientes internacionales tenían preferencias similares en materia de lencería. Así que enviaba los mismos estilos de sujetadores a todas las tiendas de Europa.

Cuando hablamos con el personal y las consumidoras, nos dimos cuenta de que las clientas de los distintos países tenían gustos y preferencias muy diferentes. Las británicas, por ejemplo, tendían a comprar sujetadores con encaje y colores vivos. Las italianas preferían sujetadores de color beige, sin encaje. Y las estadounidenses eran las primeras en comprar sujetadores deportivos.

Para esta empresa de lencería, mejorar su razonamiento ayudó a la firma a mejorar drásticamente sus resultados.

 

La buena noticia es que la práctica formal de la lógica se remonta al menos 2.000 años atrás, hasta Aristóteles.

A lo largo de esos dos milenios, la lógica ha demostrado su mérito al llegar a conclusiones sólidas.

Así que en tu organización, presta mucha atención a la “cadena” de lógica construida por un argumento concreto. Pregúntate: ¿Está el argumento apoyado en cada punto por pruebas? ¿Todas las pruebas se apoyan unas en otras para llegar a una conclusión sólida?

Ser consciente de las falacias más comunes también puede permitirte pensar con más lógica. Por ejemplo, las personas suelen incurrir en lo que se conoce como pensamiento “post hoc”. En esta falacia, la gente cree que “como el evento Y siguió al evento X, el evento Y debe haber sido causado por el evento X”.

Así, por ejemplo, un directivo puede creer que sus agentes de ventas acumulan más ventas en primavera porque están entusiasmados por los discursos de motivación ofrecidos en la conferencia anual de ventas de febrero, pero hasta que no se ponga a prueba esa suposición, no hay forma de que el directivo pueda saber si su creencia es correcta.

 

Diversidad de pensamiento y la colaboración

Tiendo a ver las cosas de forma diferente a la gente que me rodea. Esto ha jugado a menudo a mi favor. Pero tampoco soy inmune al pensamiento de grupo.

Cuando estoy rodeado de gente parecida a mí por cualquier motivo -edad, política, religión- trato de solicitar puntos de vista diferentes. Eso me hace pensar mejor.

Es natural que las personas se agrupen con personas que piensan o actúan como ellos. Esto ocurre con especial facilidad en Internet, donde es tan fácil encontrar un nicho cultural específico. Los algoritmos de las redes sociales pueden reducir aún más nuestras perspectivas, ofreciendo sólo noticias que se ajustan a nuestras creencias individuales.

Esto es un problema. Si todo el mundo en nuestros círculos sociales piensa como nosotros, nos volvemos más rígidos en nuestra forma de pensar y menos propensos a cambiar nuestras creencias sobre la base de nueva información. De hecho, cuanto más se escucha a las personas que comparten sus puntos de vista, las investigaciones demuestran que sus puntos de vista se vuelven más polarizados.

 

Es crucial salir de tu burbuja personal.

Puedes empezar por algo pequeño. Si trabajas en contabilidad, hazte amigo de la gente de marketing. Si siempre vas a almorzar con el personal superior, ve a un partido de pelota con tus colegas más jóvenes. Si te entrenas de esta manera, podrás escapar de tu forma de pensar habitual y obtener una visión más rica.

En los entornos de equipo, dá a la gente la oportunidad de dar sus opiniones de forma independiente, sin la influencia del grupo. Cuando pido consejo, por ejemplo, suelo retener mis propias preferencias y pido a los miembros del equipo que me envíen sus opiniones en notas separadas. Esta táctica ayuda a evitar que la gente caiga en el pensamiento grupal.

Aunque estas sencillas tácticas pueden parecer fáciles o incluso obvias, son poco frecuentes en la práctica, sobre todo en el mundo de los negocios, y demasiadas organizaciones no se toman el tiempo necesario para adoptar formas sólidas de razonamiento.

 

Pero la importante labor del pensamiento crítico merece la pena.

Aunque la suerte desempeña un papel -a veces pequeño, a veces grande- en los éxitos de una empresa, las victorias empresariales más importantes se consiguen pensando con inteligencia.