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En los últimos años, las dinámicas de Design Thinking se han convertido en algo esencial en los departamentos de Innovación.

Ahora más que nunca los usuarios son el centro de cualquier estrategia. Por este motivo, el Design Thinking se ha convertido en una metodología que cada vez aplican más empresas, no solo en el departamento de Innovación, sino también en el de Marketing, RR. HH., Ventas…

Para poner un poco de contexto, el Design Thinking es una metodología que se basa en la forma que tienen los diseñadores a la hora de abordar problemas, teniendo como piedra angular al usuario, para validar rápidamente las ideas que surgen en el proceso.

En pocas palabras, el Design Thinking, o pensamiento de diseño, es una disciplina que pretende aplicar el proceso de diseño como enfoque holístico para la resolución de problemas. Con la misma perspectiva y pensamiento sistémico con la que un diseñador enfrenta y resuelve proyectos, es capaz de afrontar desafíos tan dispares que afecten a la:

 

Siendo más concretos, el Design Thinking asume como necesidad unir el pensamiento racional y lógico con la intuición.

Este vínculo favorece un marco de trabajo que va más allá del pensamiento deductivo tradicional —enfocado, sobre todo, a proporcionar soluciones válidas— para abrazar un pensamiento abductivo, orientado a soluciones que se han de explorar, no descubiertas o planteadas previamente.

Para poder comprender con amplitud lo dicho, es importante entender que el diseño es un proceso de proyección y no tan solo de recreación, para hacer las cosas más bellas o simplemente más funcionales. De hecho, Steve Jobs lo definía magistralmente al decir que: «Diseño no es solo lo que se ve y se siente. Diseño es cómo funciona».

«Especializarse en la cultura del diseño y su valor a nivel estratégico es casi una necesidad para poder competir en el mercado laboral».

 

¿Por qué el diseño tiene cada vez más cabida a nivel estratégico?

Desde hace ya unos años, existe la famosa «escalera del diseño» para ver cómo impacta en la empresa. Lo que le queremos contar aquí es cómo trasladamos esa cultura del diseño al día a día. Y, más concretamente, ¿cómo crear el contexto ideal en la empresa?

Pues aquí es cuando el Design Thinking entra con fuerza, ya que, más allá del diseño entendido como estética, se debe crear la actitud. Por ello, es necesario crear dinámicas en la compañía para que vayamos absorbiendo esta forma de hacer, pensar y sentir.

Estas dinámicas son llevadas a cabo en grupos formados por los empleados y el facilitador, pero, ¿cuál es la clave para formar un buen grupo? A continuación, le daremos las 5 claves para conseguirlo.

1.  Empatía

Cada miembro del grupo debe tener claro el objetivo y entender al cliente. No hay mejor forma de hacerlo que poniéndonos en sus zapatos, no solo a través del análisis de datos como edad o sexo, sino también buscando su forma de pensar y actuar. Si no conocemos a nuestro cliente, no podremos identificar sus necesidades.

Tener una visión compartida del problema fomentará la confianza del equipo y le llevará a tomar decisiones adecuadas, fortaleciendo el pensamiento grupal y la inteligencia colectiva y creativa.

Para crear equipos empáticos con la realidad de su cliente, el Design Thinking utiliza herramientas del mundo de la sociología y la etnografía pero adaptadas a la velocidad de los proyectos actuales

 

2.    Autonomía

Los colaboradores en los que se delega en la toma de decisiones, tienden a tener una mayor confianza, por lo que adquieren autonomía en su trabajo. Si se hace lo mismo con los integrantes de un equipo, el tener que tomar decisiones relevantes de forma conjunta los llevará a ser más colaborativos e independientes.

Si el equipo conoce el perfil de su buyer persona, creado a partir del análisis del usuario realizado anteriormente, será capaz de ofrecer soluciones sin la necesidad de la intervención de un superior.

El compartir esta clase de responsabilidades, generará una forma de trabajo y lenguaje comunes entre todos los integrantes que resolverá conflictos y desacuerdos a través del consenso y el respeto.

 

3.    Liderazgo

Es necesario sustituir la figura del jefe que impone órdenes, por la del líder cuya función es promover la cultura de la empresa y orientar al grupo. Durante las dinámicas, el papel del facilitador será fundamental, pues es quien se encargará de medir los tiempos y crear un buen clima dentro del equipo.

El liderazgo involucra apoyar las decisiones del equipo, resolver problemas y asegurarse de su bienestar sin quedar en una posición superior. Una buena práctica es permitir que cada miembro tenga su propia oportunidad de destacar, escuchar las ideas de los integrantes del equipo fomentará la empatía y permitirá aprender unos de otros.

Para crear un liderazgo compartido, es vital que el equipo se involucre, ya que las personas son y serán siempre el motor del cambio. Atentos a esto RR. HH., pues ustedes son clave en este giro de liderazgo.

 

4.    Diversidad

Los equipos con mayor diversidad obtienen mejores resultados, que los representados por un solo perfil. El contrastar experiencias, habilidades o puntos de vista permite crear una mejor visión del reto, objetivo o problema, pues cada miembro lo hará desde un punto de vista distinto. Esta colaboración derivará en una cultura de respeto y admiración, y permitirá abordar los conflictos con una mayor tolerancia.

«El conocimiento verdadero del problema surge cuando hay fricciones, eso quiere decir que estamos viendo el problema desde diferentes ángulos. El punto de unión será nuestro usuario».

 

5.    Mente abierta

Una brainstorm o lluvia de ideas puede ser una gran herramienta, ya que se trata de una técnica amena y divertida, donde los participantes sacan de una forma rápida, esas primeras soluciones que tienen en mente. Pero, por nuestra experiencia, vemos que suele ser un fracaso total: las ideas son pobres, vagas y mediocres.

  • ¿Significa eso que la gente no sabe pensar?
  • ¿Que es cero creativa?
  • ¿Que son un equipo de mente cerrada?

Ni mucho menos. El gran problema es la confianza.

Si no creamos una cultura de confianza, las personas no van a pensar más allá de lo evidente por el temor a que las juzguen. La confianza en el resto del grupo, hará que cada miembro se atreva a dar su opinión y a realizar nuevas propuestas. Esto resultará muy enriquecedor, ya que en las fases de divergencia, donde buscamos esa mente de explorador, no hay ideas malas ni buenas.

Eso lo decidiremos más tarde en fases de convergencia, donde entra la parte más analítica del diseño.

Cómo síntesis, recuerde estos tips:

  1. La empatía es el mayor pegamento del equipo, por lo cual, hay que poner al usua- rio como foco para que pensemos a través de él.
  2. Deje que los equipos sean autónomos, que aprendan a gestionarse, y verá como cada vez se involucran más.
  3. El liderazgo monoindividuo debe Al compartirlo, todos somos responsa- bles del éxito del proyecto, para lo bueno y para lo malo.
  4. La diversidad es la mayor virtud de un El reto es que todos escuchen y aprendan el conocimiento del otro sin sesgos ni juicios.
  5. Sin confianza, no pida a la gente que abra su Usted debe crear espacios para la divergencia total.

 

Por Rafael Zaragoza.