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¡Y los más grandes Procrastinadores son…!

Por lo general las personas más sofisticadas, sensibles, creativas e inteligentes. Te sorprendí ¿verdad? Bueno, supongo que estás en la categoría sofisticada, creativa e inteligente. Eso probablemente significa que tienes un gran número de cosas dando vueltas en tu mente, en tu maletín, y en tu escritorio sobre las que no te estás moviendo hacia adelante tan consistentemente como quisieras.

 

¿La razón principal?

La próxima acción física y visible probablemente no se ha determinado. Las personas inteligentes suelen tener algún tipo de recordatorio sobre sus proyectos y asuntos pendientes, para no olvidar sus compromisos. Pero cada vez que capturan una visión fugaz de cualquiera de ellos, al instante corren hacia al futuro en su mente, y comienza la creación de imágenes de todas las posibles piezas que tienen que encajar y todas las cosas que podrían tener que estar involucradas y necesitan lograr, además, todas las posibles consecuencias negativas si algo se les escapa (y todas las cosas que podrían estar olvidando en todo esto).

 

¡Uf! ¿Te estresaste? ¡Yo también!

Tres soluciones:

(1) Lobotomía frontal

(2) una botella frente a mi

(3) averiguar la Próxima Acción requerida para mover cada uno de estos proyectos adelante.

Cada opción quita algo de presión, pero te recomiendo la opción #3 como una solución más permanente y elegante.

 

No podría encontrar personas más inteligentes, trabajadoras, y creativas

Recientemente me acordé de esto en forma gráfica mientras entrenaba varios ejecutivos de Wall Street. No podría encontrar personas más inteligentes, trabajadoras, y creativas; sin embargo, cada uno con diversos grados de “estancamiento” sobre muchos proyectos y asuntos importantes.

Ellos simplemente no habían pensado en estas cosas lo suficiente como para llegar al siguiente paso de acción. Cuando les pedi tomar la decisión, un montón de cosas comenzaron a surgir y su propia tranquilidad aumento drásticamente. Lo que les sorprendió más fue que sólo tomó unos segundos para decidir el siguiente paso, y no deben tener el proyecto totalmente desarrollado para empezar a moverse en él.

 

¡Gran sorpresa!

No te límites a decidir que necesitas una reunión; decide si es enviar un correo electrónico o una llamada telefónica, y a quién. ¡Mira las cosas moviéndose… y más merecedor de la etiqueta “sofisticado, sensible, creativo e inteligente” te sentirás!

David Allen