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Según Juan Carlos Cubeiro (Tecnotalento), respecto al Talento, prácticamente casi todo lo que creemos cierto, está equivocado. En su libro “Cómo descubrir y aprovechar el talento en tu organización”, tiene como una idea de base una frase de Mark Twain: “No es lo que lo no sabes lo que te mete en líos, sino lo que das por cierto y no lo es”.

Efectivamente, lo que ignoramos lo podemos aprender (ser consciente para ser competente). Lo que damos por cierto y ya no lo es marca nuestro paradigma, nuestro modelo mental, y nos puede conducir directo al fracaso.

 

A la hora de fidelizar el Talento en esta época de alta rotación y desempleo, debemos tomar en cuenta diez supuestos:

No confundamos Personas”, Recursos Humanos” y Talento”:

Personas somos los seres humanos, mientras que “Recursos Humanos” es un concepto creado por Peter Drucker para designar una función que demasiadas veces ha generado burocracia.

Talento está ligado a “poner en valor lo que sabemos, queremos y podemos hacer”.

La frase tan mal usada de: “las personas son lo más importante de una organización” es falsa, porque las personas que no aportan valor (que no son talento, aquí y ahora) la están destruyendo, aunque sea inconscientemente.

 

El Talento no es fijo sino dinámico:

Hemos creído erróneamente que el talento es algo fijo, que lo tienes o no tienes.

No obstante, la profesora Carol Dweck (Universidad de Stanford) ha demostrado que el verdadero talento es cuestión de mentalidad de crecimiento. Depende de nuestra capacidad, de nuestro compromiso y de que encajemos en mayor o menor medida en la organización de la que formamos parte.

 

Definimos mal el Talento:

En el Diccionario de la RAE sigue apareciendo como “inteligencia” (saber decidir). Esto es incompleto.

Según José Antonio Marina (“Objetivo: Generar Talento”), se trata de una inteligencia que elige bien las metas, maneja la información, gestiona las emociones y practica las virtudes de la acción.

Sin objetivos, información, inteligencia emocional y acción, la inteligencia no se convierte en talento.

Por eso va tras la educación y no antes.

La Aprendibilidad (Learnability) es esencial.

 

Priorizamos equivocadamente la Aptitud y la Actitud.

Dentro de la capacidad, la aptitud son los conocimientos y habilidades. La actitud son nuestros comportamientos habituales.

No se trata de apostar exclusivamente por la actitud despreciando la aptitud, sino de seleccionar en dos pasos: la condición necesaria, imprescindible, es la aptitud y a partir de ella la actitud (lenguaje, emociones y presencia), marca la diferencia.

 

El Compromiso es volátil:

De igual forma que nuestro sistema inmune determina la respuesta al Covid, el compromiso es la energía que ponemos a lo que hacemos, en términos físicos, mentales, emocionales y de valores.

 

El Liderazgo no es un don innato:

El Liderazgo, clave del funcionamiento de toda organización, es un tipo de Talento, el Talento para influir en los demás desde el ejemplo, la autoridad moral y la credibilidad.

 

El Liderazgo que no se mide no se consigue:

Los países que mejor lo hicieron, que en los primeros 90 días de pandemia tuvieron tasas de 4 fallecidos por millón (frente a España, con 573,24 muertos por millón, según datos de la Universidad de Cambridge) emplearon el T3: Test, Tratamiento, Trazabilidad. Lo mismo debe ocurrir con el Liderazgo: analizarlo y medirlo para desarrollarlo.

 

La Tecnología no arrasa el empleo sino el trabajo:

La digitalización acaba con los trabajos de bajo valor añadido, y potencia el empleo, que es aplicarnos con nuestro talento.

Los robots no pueden tener curiosidad, ni intuición ni emocionalidad (Carl Frey, Universidad de Oxford).

 

El Talento necesita al equipo:

Un Equipo es un grupo humano que genera sinergias y no se improvisa. Para pasar de la visión compartida a la acción conjunta (aprendizaje), sus dos pilares son la confianza y el compromiso. Fácil de decir, difícil de lograr.

 

Los jefes no son GeFes Generadores de Felicidad”:

Las personas felices son el triple de creativas. La felicidad da el éxito, y no al revés. Es voluntaria en un 40% (Sonja Lyubomirsky).

 

Como conclusión

Entendamos que las personas que se fidelizan unas a otras generan entre ellas cinco emociones positivas por cada emoción negativa. Si este ratio (5:1) desciende, el final está cerca.(John y Laura Gottman).

¿Nos tomamos el Talento en serio o no?

Empieza por revisar tus paradigmas acerca del Talento y actúa en consecuencia…querrás tenerlo cerca, muy cerca, al lado tuyo.

 

Por Albertina Roche, Consultora Intelectum Beyond Consulting.