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¿Qué pasaría si las cosas que quieres hacer coincidieran exactamente con el tiempo que tienes para hacerlas?

Esto es para aquellos que no tienen una hora de salida. No importa lo bien que te organices. No importa lo mucho que trabajes. No importa lo bien que lo hagas. Nunca es suficiente. En algún momento de cada día, dejas de trabajar, pero el trabajo no se detiene.

 

Y así ha sido durante un par de años.

Hace treinta años, Martin Seligman, en Penn, entrevistó a estudiantes de primer año para explorar esta experiencia. La respuesta le sorprendió, así que fue al norte, a West Point, para preguntar a los cadetes sobre su experiencia. La respuesta fue la misma.

 

Lo que obtuvo fue que los que decían: “Necesito ser más inteligente; necesito trabajar más duro” eran los que tenían más probabilidades de abandonar. Los que decían: “Necesito hacer algo diferente”, eran los que tenían más probabilidades de graduarse. Hay una verdad de base: hay que trabajar duro, trabajar con inteligencia y seguir aprendiendo. Y para tener éxito, hay que seguir haciendo las cosas de forma diferente.

 

Hay que marcar nuevos surcos en nuestros patrones.

Los verdaderos grandes líderes son los que mantienen a su alrededor a las personas en las que confían para que les mantengan los pies en el fuego, y a las que dan el tiempo y el permiso para mantenerlos constantemente centrados en el premio.

 

He aquí un camino.

Primero, identifica tu ventaja comparativa. Tienes una forma de ser específica que incluye tus conocimientos, experiencia, habilidades, aptitudes, alineación cognitiva y factores aún por descubrir. Esto significa que no hay dos personas que, estando en el mismo lugar al mismo tiempo y mirando en la misma dirección, experimenten el universo exactamente de la misma manera.

  • Compréndelas y descubrirás tu ventaja comparativa: las cosas que haces y que, si no las haces, el universo no las conseguirá.
  • En segundo lugar, toma conciencia de la alineación particular de tiempo, atención y energía que te da tu mejor ventaja personal para ciertas cosas.
  • Tercero, alinea tus mejores compromisos con el tiempo, la atención y la energía óptimos para esas cosas.
  • En cuarto lugar, filtra, ignora, delega y deja en manos del universo todos los compromisos menores que te quitan tiempo, atención y energía para hacer lo mejor posible.

 

El coaching GTD® es una práctica de un año de duración para conseguir lo mejor en el tiempo que tienes para ser mejor.

Es hacer las cosas y quitarlas de en medio.

El resultado: las cosas que haces coinciden exactamente con el tiempo que tienes para hacerlas.

La promesa: Más que con un entrenador, con nuestro grupo de especialistas.

  • Con uno o más, perfeccionarás tu “Getting Things Done®” para que sea lo menos parecido posible a la fricción.
  • Con otro, escudriñarás tus horizontes superiores en busca de tus objetivos más significativos para el propósito de tu vida.
  • Con otros, identificarás y afinarás las herramientas, digitales y de otro tipo, para tener la máxima eficacia operativa.
  • Y con otro, aprenderás lo que impulsa tu atención y energía y trazarás sus ciclos para convertirte en uno con tu neurofisiología.

 

Dependiendo de lo que tenga tu atención durante este período, uno de estos especialistas puede surgir como tu guía principal que trae y coordina el trabajo de los otros.

Tú y tus entrenadores identificarán, trimestre a trimestre, el tiempo que tienes disponible y, a lo largo de un año, refinarán gradualmente sus compromisos para que sólo hagas las cosas más impactantes en el tiempo que tienes disponible.

Llegarás a un punto en el que podrás dejar que las preocupaciones de cada día sean suficientes para ese día.

El día de mañana se ocupará de sí mismo.

¿Cómo crees que te sentirás?