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Los años 2020 y 2021 serán recordados como los años de la «doble disrupción». Dos fenómenos simultáneos se desarrollaron:

  • La transformación digital
  • El COVID-19.

Si bien la tecnología estaba generando transformaciones a una velocidad creciente, el efecto coronavirus las potenció y aceleró mucho más aún. Anticipando algunas tendencias que se preveían para el mediano y largo plazo. Y, tal vez, uno de los aspectos más importantes a considerar sea cómo el cambio también está cambiando y el impacto que nos genera.

La pandemia nos ayudó a comprender con mucha mayor claridad el concepto de cambio en 3D (3 dimensiones): Omnipresente, Constante y Exponencial.
  • Es omnipresente, ya que se desarrolla en múltiples áreas de la vida a la vez y son diferentes los factores que cambian al mismo tiempo.
  • Es constante porque ocurre todo el tiempo de manera continua. Es un camino de ida, y no se detiene. Pero no solo cambian muchas cosas todo el tiempo, sino que, además, es exponencial: la curva del cambio se acelera cada vez más y la velocidad se incrementa todo el tiempo.

 

Sin embargo, para comprender las tendencias que se aceleraron en los últimos 20 meses en el mundo laboral y que seguirán teniendo impacto en el futuro, lo abordaremos desde diferentes planos:

  • Colaboradores
  • Espacios laborales
  • Modelos de trabajo.

 

1.  TRABAJADORES

  • Salud mental y emocional: la nueva ola será la referida a la salud mental y emocional es un aspecto que previamente se mencionaba poco y ahora está omnipresente.
  • Habilidades y capacidades: estamos asistiendo a un proceso de upskilling (mejorar las habilidades) y reskilling (reciclaje profesional), con la necesidad de enfocarse en el tema prioritariamente.
  • Cuidado: todos hemos podido visualizar que cuidar a los colaboradores es un desafío ineludible, y que cada uno, en diferentes instancias, esperamos el cuidado por parte de otros.

 

2.    ESPACIOS LABORALES

  • Cultura a distancia: así como el impulso de las culturas organizacionales era difícil y desafiante, hacerlo a distancia es más difícil y desafiante aún. Pero, al mismo tiempo, imprescindible para lograr los objetivos.
  • Del home office al working from anywhere: en muy poco tiempo todos nos hemos acostumbrado a trabajar desde nuestras casas. La evolución será a que cada uno pueda desarrollar sus actividades desde el lugar del mundo en el que se sienta más cómodo.
  • Hibridez: partimos de lugares fijos, pasamos al trabajo remoto y muy posiblemente el próximo paso sea espacios híbridos, capitalizando lo mejor de cada una de las opciones.

 

3.    MODELOS DE TRABAJO

  • Simplificación de las estructuras: hace tiempo que las empresas están buscando mecanismos para alivianar sus estructuras, focalizando en lo prioritario, y ahora se está llevando a la práctica para sobrevivir.
  • Automatización o eliminación de actividades: a fin de sustituir todo aquello que no agregue valor o bien donde no sea indispensable la intervención humana.
  • Del control a la confianza: los nuevos modos colaborativos nos invitan a olvidar la necesidad de controlar cada movimiento de las personas para confiar en los colaboradores y así lograr los resultados.

 

Sintetizando, hemos podido observar cómo, en muy poco tiempo, se empezó a implementar aquello que se preveía para varios años. Sin dudas, el COVID-19 ha sido un acelerador. Muy posiblemente, marque un antes y un después en múltiples sentidos, dentro de los cuales el trabajo no es la excepción. Estamos escribiendo una página clave y viviendo en el presente el pasado del futuro. Así que a disfrutar del camino, que es apasionante.

Por Alejandro Melamed.