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Cuando explicamos a nuestra Audiencia el costo de ser un micro-gerente, debemos a su vez señalar cómo visualizamos al gerente de hoy y cómo el liderazgo es un proceso.

 

Ser gerente en el entorno caótico que vivimos es cuestión de valentía.

Según César Piqueras en su libro: “Liderazgo Efectivo: Guía práctica para liderar sin complejos”, las 10 habilidades clave para liderizar son:

  1. Conocer los estilos de liderazgo: estilo autoritario (coercitivo), democrático (un camello es un caballo diseñado por un comité), afiliativo (la mejor persona que puedas conocer), timonel (síganme), coach (construyendo puentes) y visionario. Hay que examinar cada situación para definir cuando conviene usar uno y cuándo no.
  2. Aclarar expectativas.
  3. Definir Objetivos: horizontes temporales: a 10 años, a 3 años, anuales, trimestrales, mensuales, semanales, diarios.
  4. Dar Feedback. Específico, concreto y directo.
  5. Felicitar: tengamos pequeños gestos. La mejor forma de felicitar es la más atrevida.
  6. Corregir: porque hay que hacerlo siempre. Y hay que hacerlo bien: momento y lugar adecuados, agradecer, antes que nada, objetividad al comentar los hechos, consecuencias, pedir un cambio y negociarlo.
  7. Delegar en tres tiempos: hacer, desarrollar, pensar. El uso de la responsabilidad es muy importante.
  8. Evaluar personas. Hay 5 tipos de profesionales: las que exceden las expectativas, las que hacen un buen trabajo, las que tienen áreas críticas de mejora, los que no llegan a ser competentes, las de actitud tóxica. Están en 4 cuadrantes, en función de la aptitud (saber) y actitud (querer).
  9. Desarrollar personas. Gestionar el modelo GROW (en inglés: Objetivos, Realidad, Opciones, Voluntad).
  10. Potenciar la productividad. Sus cuatro ingredientes son una Meta Clara, un Plan concreto, Acciones y un Entorno favorable.

 

¿Suena ambicioso?

Más bien parece la combinación armónica de habilidades que siempre hemos admirado en nuestros líderes, vengan de cualquier tipo de medio. E incluyen:

  • Personal: con todas sus funciones de coaching, mentoría, feedback y delegación.
  • Estratégica: el ser traductores de planes y orden de prioridades de la dirección para su personal.
  • Productividad: al evaluar las mejores prácticas y seleccionar aquellas más cónsonas con el estilo particular de la Empresa.

En resumen, el estilo gerencial hay que medirlo a cada momento para constatar que realmente permite el logro de las metas fijadas. Y adaptarlo a las nuevas situaciones, a las características de los empleados y a los retos y desafíos emergentes.

Por eso es que hablamos de un proceso y no un resultado, con nuevos insumos, procedimientos y operaciones. Una combinación delicada de factores y componentes que, a la final, siempre buscan una mayor efectividad y competitividad.

Por: Albertina Roche.