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Han pasado 25 años desde que Daniel Goleman publicó el libro “Inteligencia Emocional”, introduciendo un nuevo paradigma: las habilidades de una persona no solo se miden por su coeficiente intelectual. Recientemente, la BBC Mundo de Londres lo entrevistó, y le preguntaron cuáles características hacen que una persona se destaque en su trabajo. Aunque sin duda influyen factores como el nivel de conocimiento, lo que realmente marca la diferencia, asegura Goleman, es su nivel de inteligencia emocional, es decir, la habilidad para identificar y monitorear sus emociones personales y las de los demás.

“Las empresas miran cada vez más a través del lente de la inteligencia emocional al momento de contratar, promover y desarrollar a sus empleados…”

“Años de estudios muestran que mientras más inteligencia emocional tenga una persona, mejor será su desempeño…”.

 

Goleman estableció que el concepto de inteligencia emocional incluye 12 características esenciales para que las personas logren sus objetivos de desarrollo y tengan éxito a nivel profesional:

  • Autoconciencia emocional
  • Autocontrol emocional
  • Adaptabilidad
  • Orientación al logro
  • Visión positiva
  • Empatía
  • Conciencia organizacional
  • Influencia
  • Orientación y tutoría
  • Manejo de conflictos
  • Trabajo en equipo
  • Liderazgo inspirador

Se le preguntó a Goleman cuáles son las tres habilidades más poderosas de ese grupo para tener éxito en el trabajo y eligió la habilidad de orientarse al logro, la empatía y la influencia.

 

Orientación al Logro

“Escogería la orientación al éxito, entendida como la capacidad de seguir esforzándome para conseguir los objetivos, a pesar de los obstáculos y contratiempos. En estos tiempos, esto parece muy importante”.

 

Empatía

Se relaciona con la capacidad de sintonizarse con las necesidades y sentimientos de las personas con las que tienes que interactuar, ya sea en el trabajo, con clientes y con amigos.

 

Influencia

Se refiere básicamente a la capacidad de “transmitir tu argumento a las personas clave de una manera convincente, especialmente a aquellas personas cuyas decisiones te pueden ayudar a conseguir tus metas”.

 

¿Cuál es la trampa?

Una trampa bastante común en la que caen las personas, explica Goleman, es que definen la inteligencia emocional de una manera muy reducida. Es decir, se enfocan en uno o dos características y dejan de lado la complejidad del concepto.

“Al poner la atención en su sociabilidad y simpatía, pierden de vista todos los otros rasgos esenciales de la inteligencia emocional que le pueden faltar, que pueden convertirlo en un líder más fuerte y efectivo “.

Aunque las habilidades más poderosas son la orientación al logro, la empatía y la influencia, no hay que dejar de lado el resto de las características que hacen que una persona desarrolle un alto nivel de inteligencia emocional.

Al reflexionar sobre todas estas características descritas por Goleman, la imagen que me viene a la mente es la de un LIDER COACH, que las tenga, las practique y las enseñe.

  • Que sienta la fuerza de seguir avanzando sorteando los obstáculos
  • Que preste atención a las otras personas y se tome el tiempo para entender qué están tratando de decir y cómo se sienten.
  • Que practique el arte de ejercitarse tratando de convencer a otras personas, para cuando llegue el momento real en que deba aplicar su poder de convencimiento.

“Probablemente la mejor manera de mejorar esta habilidad es trabajando con un instructor o un compañero de confianza”.

 

Por Albertina Roche.