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El liderazgo actual se puede entender como “una sensación de fluidez” que hace que todo se conecte y se haga realidad en el ámbito corporativo. Significa poner a funcionar los cinco sentidos y la consciencia (inteligencia ejecutiva):

  • Mirar, más allá de ver
  • Escuchar con atención y no sólo oír
  • Olfatear en profundidad (intuición)
  • Palpar más allá de tocar
  • Degustar exquisitamente.

 

Como talento para influir decisivamente en los demás, el liderazgo, es percepción, y en un 90% inteligencia emocional.

El empresario del siglo XXI vivirá en un mundo globalizado que le exigirá ser más profesional y humano, por lo que requiere entrenarse, desde ahora, para desarrollar los sentidos. Pero más que los cinco sentidos físicos, requiere de otros más profundos que le ayuden a percibir el mundo que lo rodea, llegar a la verdad de las cosas y de la persona humana.

 

Los cinco sentidos del Liderazgo del siglo XXI.

Sergio Raimond-Kedilhac Navarro (director del Ipade: (Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas de México y Rector de la Universidad Panamericana de México) en su entrevista con la Revista Istmo No. 236, estableció que los cinco sentidos del Liderazgo del siglo XXI son:

 

1. Sentido común

Cada día son más los empresarios que aplican el sentido común a los negocios. Por ejemplo, en las últimas tres décadas han proliferado las franquicias como modo de hacer negocio. Las que crecen en número más rápidamente que otras, y se extienden por todo el mundo, son aquellas que están estructuradas para dejar satisfechos, tanto al empresario que se une a la franquicia, como al cliente final.

Buscan claramente establecer un juego «ganar-ganar». Deben aprender a ganar sirviendo y servir ganando.

En los negocios hay pocos hombres con visión, los llamados visionarios, que son capaces de ver oportunidades de negocio donde otros sólo encuentran problemas. Otros más aprenden por shock, enfrentando las crisis, y son capaces de adaptarse. Otros, ni por shock aprenden.

 

2. Sentido de responsabilidad

Al emprender un negocio se busca cada vez más como primer requisito, a personas confiables. La confianza se gana poco a poco, a base de mucha responsabilidad: servicio, puntualidad, calidad, atención, interés por los demás, cumplir la palabra empeñada y ser justos.

En los negocios mundiales, que se realizan a distancia, es preciso buscar personas de confianza y uno mismo ser confiable. Eso se logra con alto sentido de responsabilidad, siendo justo, coherente y tenaz en el transcurso del tiempo.

El empresario se va haciendo verdaderamente profesional y competente sólo en la medida que estudia y se prepara seriamente en sus responsabilidades, haciendo realidad la máxima: haz lo que debes, y está en lo que haces.

 

3. Sentido social

Las últimas décadas se han caracterizado por una crisis laboral generalizada en casi todas las regiones del mundo, inclusive en los países desarrollados.

Éste es, en la actualidad, uno de los problemas sociales más graves. Naciones como Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y España, por mencionar algunas, han sufrido una grave situación de desempleo.

Se están aplicando una serie de medidas orientadas a reducir el impacto social del desempleo abierto.

 

Algunos ejemplos:

  • La medida adoptada por la Volkswagen mundial quien anunció en Ginebra un proyecto de cuatro días laborales a la semana, concebido para evitar los despidos masivos de obreros; ellos aceptaron una reducción proporcional en su ingreso. Esta medida causó menor daño social.
  •  En México, se adoptó una medida similar en la Planta Nissan de Cuernavaca, que pasaba por una crisis parecida. En vez de despedir gente masivamente, bajaron la jornada laboral.

Se debe tratar de agudizar el sentido social de nuestros líderes. Tener más en cuenta a los desempleados y marginados con medidas creativas y mucho esfuerzo, sobre todo en países como los latinoamericanos donde el 25% de la población vive en la miseria.

 

4. Sentido de urgencia

El hombre de empresa cuenta con un talento que otros no poseen y por eso tiene mayor obligación moral de hacer más. Y es que un negocio hala otros negocios.

  • Quien tiene varias empresas está en mejor posición de abrir nuevas empresas que cualquier persona con otra actividad, por muchas razones.
  • Quien es propietario de un restaurante puede abrir fácilmente otro; quien tiene cien, puede abrir rápidamente otros cincuenta y así sucesivamente.

Ésos son los talentos del líder: saber crear organizaciones que generen valor agregado.

Necesitamos enseñar a los líderes a ser generosos y magnánimos para emprender nuevas aventuras. Compartir, permitir y propiciar que otros lo hagan. Eso desencadenará la creación de nuevos negocios.

 

5. Sentido trascendente de la vida

Recordemos que quien no vive como piensa, termina pensando cómo vive.  El líder debe ser una persona de profundas convicciones, que practique e influya con ellas. Todo el mundo tiene puestos los ojos en los directores de empresa: son un ejemplo.

Pero hay algo que permite que esto sea posible: cuando cada líder descubre, como persona, que tiene una misión trascendente en esta vida; actúa de acuerdo con unos principios éticos y aplica esta ley a cada circunstancia particular de su vida.

 

6. El misterioso sexto sentido…

Hay un sexto sentido que facilita el desarrollo armónico de todos los demás y caracteriza a las personas inteligentes. Este sentido vuelve sencillo lo arduo; lo difícil lo hace fácil; lo tenso lo torna ligero; y permite que mejoren las relaciones entre las personas, facilitando enormemente la convivencia. Es el sentido del humor. Los grandes hombres tienen muy desarrollado este sentido.

El mundo del siglo XXI presenta grandes retos para los empresarios. Enfrentándolo de modo amable y divertido, se aprende mejor.

Al practicar estos seis sentidos, los negocios y su gente pueden mejorar mucho en el futuro.

 

¿Cuáles de estos sentidos has desarrollado o piensas desarrollar?