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Cuando oyen la palabra coaching, muchas personas siguen pensando que es algo propio solo de altos ejecutivos de grandes multinacionales. Y si se ahonda más en el asunto, habrá quienes te digan que se usa en esta esfera para motivar a directivos o ejecutivos convirtiéndolos casi en esas figuras agresivas que nos muestran las películas; o habrá otros que apunten a que se usa con “casos perdidos”, yuppies rebeldes a los que solo les queda la baza del coaching para no ser finalmente despedidos.

 

La realidad que esto plantea es que sigue habiendo mucho desconocimiento de la población en general sobre la verdadera razón de ser y utilidad del coaching. Por supuesto que donde maduró y donde se aplica más o se conoce mejor es en el mundo empresarial, pero lo primero que hay que aclarar aquí es que en este terreno no se recurre a él ni como herramienta de motivación, porque el coaching no es motivación, ni mucho menos se usa como “castigo” para trabajadores con problemas de conducta.

 

Pero, además, hace ya unos años que el coaching dio el salto más allá del mundo de los negocios naciendo así el denominado coaching de vida dirigido a cualquier persona y aplicado en multitud de facetas cotidianas.

 

Teniendo en cuenta que un proceso de coaching puede darse en infinidad de ámbitos, aclararemos en este artículo para qué se puede recurrir a él tanto a nivel empresarial como en el plano personal.

 

¿Para qué recurrir al coaching en una empresa?

Como hemos comentado al principio, existe la errónea creencia de que el coaching en el mundo de los negocios es, o una herramienta de motivación, o un castigo. Realmente cuando veamos para qué se recurre al coaching en este terreno entenderemos que realmente es una inversión para mejorar la empresa; y si hablamos a nivel del trabajador, es una recompensa para él, y no un correctivo.

 

En el coaching de empresa hay que distinguir entre los distintos subtipos que hay del mismo, para poder hablar de las causas por las que se puede recurrir al coaching en un caso u otro.

 

 

1. Coaching ejecutivo

Por un lado, está dirigido a los altos cargos de las compañías y mandos intermedios. El coaching en estos casos está encaminado principalmente a ayudarlos a enfrentarse a nuevas metas y desafíos dentro de la empresa, así como a mejorar sus habilidades como líderes para generar un impacto positivo en las relaciones con los trabajadores.

 

Pero también el coaching ejecutivo puede aplicarse a personas específicas de la empresa con fines distintos. Por ejemplo, para impulsar a trabajadores con potencial para ser futuros mandos intermedios con buenas dotes de liderazgo, o para aquellos que tienen problemas de desempeño y no están dando lo mejor de sí mismos.

 

2. Coaching de equipos

Es el coaching aplicado a departamentos o partes específicas de una organización. En estos casos, algunas de las razones por las que se aplican procesos de coaching es buscar que el departamento en conjunto consiga un objetivo común; también para desarrollar estrategias de trabajo en grupo efectivas; o para consolidar un equipo concreto y perfeccionar las relaciones entre las partes del mismo con el fin, siempre, de mejorar el clima laboral y, por tanto, la productividad.

 

3. Coaching organizacional

Es, en términos generales, aplicar coaching a toda la empresa en su totalidad. El coachee digamos que es la empresa como un todo y los objetivos suelen ser bastante ambiciosos y a muy gran escala. Se recurre a los trabajos de un coach en estos casos principalmente para que se consiga una gestión eficiente de los recursos o con el fin de mejorar las relaciones entre departamentos.

 

¿Para qué recurre al coaching una persona “cualquiera”?

Se ha denominado como coaching de vida al que accede cualquier persona que desea mejorar o superar dificultades vitales que le están impidiendo ser su mejor versión. Conviene aquí hacer una aclaración: el coaching de vida no es terapia, sino que es una metodología para definir objetivos personales y diseñar una guía que facilite el proceso para conseguirlos.

 

Aunque el listado de razones por las que las personas pueden demandar un proceso de coaching es tan amplio como dilemas u objetivos pueda haber, podríamos definir algunas que son las más comunes.

 

1. Bloqueos personales

Cuando la persona siente que se ha quedado estancada en la vida; cuando no sabe organizarse; cuando le cuesta priorizar y acaba sobrecarga, etc.

 

2. Bloqueos profesionales

El individuo desea cambiar de trabajo, pero no sabe cómo dar el paso; tiene la sensación de que debería dedicarse a otra cosa, pero no se atreve a lanzarse; cuando le gusta su trabajo, pero no sabe gestionar las relaciones con sus compañeros y responsables, etc.

 

3. Bloqueos en relaciones

La persona siente que su relación de pareja está en punto muerto; no consigue establecer una conexión con sus hijos; le cuesta relacionarse con otros; no es capaz de establecer relaciones duraderas, etc.

 

4. Bloqueos en la gestión de hábitos saludables

El individuo desea dejar de fumar; le gustaría comer más sano; quiere implantar una rutina de deporte y mantenerla en el tiempo, etc.

 

Concluyendo

Decir que el coaching sirve para casi todo puede resultar muy ambicioso, pero con este artículo queda plasmado que sí que es un recurso con una amplísima área de aplicación.

Como has podido comprobar, son tantos los ámbitos en los que puede requerirse el trabajo de un coach que es, sin duda, una de las profesiones con más potencial en la actualidad.

 

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