fbpx

Tan fácil que resulta entender los mensajes que captamos en las películas, series, libros y/o canciones…  Con sólo ponerle un poco de atención, ya prácticamente nos ubicamos en lo que nos quiere transmitir su autor.

 

Hay innumerables ejemplos, tales como:

  • En música, “Imagine” de John Lennon, una visualización de un mundo mejor.
  • El libro “Los Miserables”, donde nos pone en contacto con la sociedad francesa de la Revolución y la decadencia moral, espiritual y hasta física de sus habitantes.
  • La película “A beautiful mind” para reconocer la potencia del intelecto y la inteligencia de las personas, no importa si están o no padeciendo de algún tipo de enfermedad.

 

Eso me hace preguntarme: ¿tenemos la capacidad de transmitir nuestros mensajes de una manera tan efectiva y poderosa, como la información contenida detrás de estos títulos?

Esta reflexión no es sólo válida para nuestro día a día, sino también para alcanzar los objetivos de nuestras comunicaciones organizacionales. Puede significar el ganar un cliente, firmar un contrato o lograr una toma de decisiones favorable.

Para muchas empresas que necesitan estar en constante comunicación con sus clientes, ya sea por cuestiones internas de la compañía o por temas de operatividad, es importante determinar el canal por el que se aproximarán a ellos, pero aún más importante es el mensaje que están enviando.

Un mensaje mediocre solo logrará alejar al receptor de lo que está ofreciendo la empresa. Por ello, es necesario recalcar la importancia de crear un buen mensaje antes de contactar al cliente para evitar que el contacto termine siendo perjudicial.

 

Como bien lo dijo el filósofo y profesor canadiense Marshall McLuhan:

“El medio es el mensaje, y esa es la aproximación que se debe tener con la información que se pretende enviar a la clientela…”

 

Todo en la estructura de un mensaje tiene su razón de ser:

  • Las palabras que usas.
  • La forma de comunicarlas.
  • Si está escrito en primera, segunda o tercera persona.

Si aprendes a desarrollar mejores mensajes notarás la diferencia, y tus clientes la notarán.

 

La cercanía con el interlocutor

Lo primero que se busca al enviar un mensaje efectivo, es la cercanía con el interlocutor. Un mensaje demasiado frío y automático será rápidamente desechado, ya que el receptor, puede pensar que es un mensaje masivo y que no busca comunicarse con él directamente, causando desconfianza en la persona.

 

El equilibrio

Por otro lado, un mensaje demasiado personal y cercano también puede repeler a la persona, intimidando al receptor. Es por esto por lo que la clave está en encontrar el equilibrio.

 

Cada empresa tiene su propio target. 

Si sabes el tipo de persona que está en el lado receptor del mensaje, es más simple personalizarlo de tal manera que parezca escrito solo para ella (aunque sea un mensaje masivo, destinado a mucha gente diferente entre sí).

Una idea simple para trabajar con tu mensaje es saber algunos detalles del receptor (tu audiencia): dónde trabaja, dónde vive, incluso el grupo socioeconómico; así, podrás hacerte una idea y comenzar a intentar distintos tipos de mensajes (más coloquiales, más cercanos, más directos, entre varios otros).

 

El mensaje en sí puede ser tan o más importante que el canal elegido para enviarlo.  

Pero en cualquier caso, hay algo que une a estos dos conceptos: la personalización y el canal. Mientras más personalizado sea el mensaje, mejor acogida tendrá por parte del receptor, y esta puede ser la diferencia entre un cliente satisfecho o no.